Y no es de extrañar porque realmente es algo versátil en la cocina y que trae mucho confort psicológico y puede sacarnos rápido de un almuerzo express. Sin embargo, suele ser el ofensor número uno de nuestra alimentación occidental ya que el pan no se hace hoy como se hacía antes y además si alguna vez has leído la etiqueta de cualquier pan de supermercado te habrá dado la sensación de estar leyendo el libro de texto de tu clase de química en el colegio.
Cuando estás a dieta, cocinar puede suponer un esfuerzo trepidante. Sobre todo por el tiempo que tienes que perder en preparar la comida. Con la dieta Keto, aunque sea más permisiva en cierto tipo de alimentos, ocurre lo mismo. Pero para que no te den una ganas irrefrenables de saltártela y tener siempre opciones de comer rico, hay que dedicarle algo de tiempo a los fogones.
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